Fue
a finales de enero. Sofía y yo o mejor dicho Teresa pues yo ya decidí llamarla
por su verdadero nombre, Chateábamos casi a diario y nos íbamos conociendo cada
vez más. Nos abrimos el uno al otro. Le ayudaba a arreglar sus fotos de trabajo
que me enviaba. Intercambiábamos video de internet y canciones. Resulta que
Teresa y yo tenemos ese punto en común de ser personas bastante espirituales y
nos gusta quedarnos a soles de vez en cuando para meditar, pensar…Yo me
identificaba cada vez más a ella.
Un día, me llama para desayunar con ella en
el centro, fuera de su piso, lo que llama irónicamente su “oficina”. Entonces
aprovecho mi día de descanso y acudo a la cita cerca de una cafetería en la
plaza de la catedral, cerca de su trabajo que se encuentra en una callecita
discreta en el centro. Llegue yo primero y ella me llama para decirme que iba
llegar tarde. Entonces fue cuando note que empezaba a construirse una cierta
confianza entre los dos pues me dejo pedirle las llave de su piso a su vecina
de abajo para la esperara ahí. Y así lo hice, la espere sentado en el sofá de
la habitación principal, viendo mis cuadros repartidos en todo el piso.
Al
fin llego Teresa, corriendo casi fuera de aliento como si me quisiera hacerme
esperar pues Teresa es una mujer correcta que sabe portarse en sociedad. Y fue
a Teresa Reina por completo a quien vi pasar por la puerta, sin ningún rasgo de
Sofía. Por primera vez iba a conocer de verdad a esa mujer que se esconde
detrás de la Gran “Sofía de la Habana”. Con su forma de ser, su carácter que
iba a descubrir poco a poco. Una carácter un poco duro aunque sincero y franco,
tal un poco demasiado a veces aunque yo me iba a acostumbrar con el tiempo. El
hecho es que fue para mi el día que conocí a Teresa Reina Romero, empezando a
dejar atrás a Sofía.
Yo
estaba de pie con los brazos cruzados escuchándola hablar y de repente me dice:-“¿Por qué te cruzas?” dejando de sonreír con pinta de casi enfado.
-“¡No te cruces! Es la gente en defensiva que se cruza…”añadió pareciendo darme una lección. Y ahí fue cuando empecé a descubrir el verdadero carácter de Teresa Reina, una mujer firme, seguro de ella misma que siente la necesidad de hablar así a sus amigos. No es una mujer mala pues con el tiempo comprendí que lo hace inocentemente, sin ánimo de molestar. En cierto modo, ya que ella misma es una mujer correcta, que sabe portarse en sociedad, le gusta que sus amigos lo hagan igual… http://daviddelacostadelsol.blogspot.com.es/2012/05/querida-amiga-y-hermanita-del-alma.html .
Lo primero que hicimos fue desayunar en una
cafetería en la misma calle de su piso junto a su vecina de abajo, Elena una
Catalana que trabaja en lo mismo.
Aquel
día empecé a descubrir lo que seria la “tras tienda” de ese mundo que es el
sexo profesional. Escuchándoles hablar a las dos casi como si fuera un negocio
cualquiera…Y tal vez lo es al fin y al cabo todo es negocio…
Teresa
y yo pasamos la mañana paseando por las calles del centro, de compras en las
tiendas chinas y otras, buscando material para decorar su piso…eso trajo unos
recuerdos a mi mente…pues hacia eso tantas veces con mi exesposa. Pero con
Teresa parecía más perfecto, nos poníamos de acuerdo en todo, parecíamos casi
como una pareja de compras durante su día libre…me sentía revivir. Y más aún cuando me confeso Teresa que me
quería mucho, que íbamos a ser grandes amigo, que yo empezaba a ser muy
especial para ella…
De
regreso a su pisito del centro, almorzamos y empezamos a arreglar cosas, yo
pintando la entrada y ella haciendo una limpieza general. A mi me recordaba y
me sentía como esas parejas que arreglan su casa los domingos por al tarde…
Al
final de la tarde Teresa s tenía que volver a convertir en Sofía pues esperaba un cliente a última hora:
Ella me pidió que le diera un masaje, para prepararse. No soy un experto me
ella me indico como hacerlo. Aquel cliente nunca llego, le dio un plantón.
Suele pasar me confeso.
En
fin, después de esperar un poco no fuimos, la acompañe hasta su casa que se
encuentra en las afuera de Almería, una agradable casita en una urbanización
tranquila en una colina…
Siempre
recordare aquel día pues para mi fue el que conocía a Teresa…







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