viernes, 29 de junio de 2012

La suerte esta echada…primera disputa


La mudanza

Ya estaba, bien decidido de dejar mi antigua vida para iniciar una nueva. Aunque mi mente estaba llena de dudas fue mi corazón que decidí escuchar. Esa casa no era tan moderna, ni tan grande que esa que estaba dispuesto a dejar pero ¿para que aferrarme a lo material pues esos sentimientos para teresa que no paraban de crecer habían convencido que lo importante no era dónde nos encontramos sino con quien…

De una cierta forma sabia que Teresa no me iba a corresponder nunca pero sin embargo empezaba sentir que un amor fraternal para mi acaba de emerger en su corazón y yo veía en eso algo más puro y más grande que el amor “pasional”.

 -“¡Que prisa tengo tenerte como vecino!” me decía sonriendo cuando se entero que conseguí la casa.

Sentía que había encontrado esa persona especial que buscaba, una “hermana espiritual”. No necesitaba más para ser feliz.




Primeras dudas

    Sin embargo, a medida que me mudaba, unos veinte viaje de coche entre Elegido y Almería, una mudanza que hice solo sin la ayuda de nadie…al paso de los días, a veces me preguntaba si estaba haciendo lo correcto. Muchas preguntas me pasaban por la cabeza. Es verdad que Teresa tiene un carácter bastante fuerte y no siempre me gustaba. Me hacia muchas preguntas. “que si tengo mucho dinero ahorrado”,” que mis padres deben ser ricos”…etc. También quería abrir una cuenta conmigo, a mi nombre, para depositar sus ganancias…Esas son la cosas que, de un cierto modo, despertaron algunas dudas en mi. Dudas tal vez estimulada por viejos fantasmas del pasado, por otras personas que en su tiempo trataron de aprovecharse de mí. Acontecimiento añero que me confundían…Y tal vez por eso, un día que había quedado con Teresa en el piso de “Sofía”, llegue tarde por el trafico y al llegar me abre una chica que trabajaba con ella en aquel momento, invitándome a volver más tarde, dirigiéndose a mi como si fuera un simple cliente…Sin embargo me había parecido oírla hablar antes de abrir la puerta. Tal vez me confundí, al menos fue lo que ella me dejo entender más tarde. Aunque a mi no me parecía muy ocupada como me lo habían dicho…pero bueno, si teresa afirma no haber dicho algo, mejor no llevarle la contraria…como dije: tiene mucho carácter…
El hecho es que aquel día me moleste con ella y decidí dejarlo…al menos por un tiempo…


    Acabe la mudanza durante el fin de semana, casi en contra de mi propia voluntad. Ya lleva 3 días sin tener noticias de Teresa y al iniciar el fin de semana Teresa me llamo, varias veces, unas cuantas llamadas perdidas en mi celular pero me resistía en contestarle, no quería devolverle las llamadas pues sentía mucha molestia además de esas dudas que me perturbaban. Aunque en mi corazón algo me decía que no debía ignorarla de esa forma sentía la necesidad de seguir haciéndolo…De un cierto modo me sentía utilizado. Me preguntaba “¿Qué quera ahora?,¿Qué necesita que le preste o le regale?”…No estaba dispuesto a permitir que me volvieran a utilizar como ya lo hicieron otros antes…Sin embargo tenia esa vocecita en mi corazón que me decía que algo pasaba pues nunca Teresa había insistido tanto…y lo que fue un gran error de mi parte fue :no hablarle de mis dudas. Tal vez por miedo a su reacción, miedo a que trate de manipularme y convencerme utilizando la psicología… (¡¡Que equivocado estaba!!)

Al día siguiente, el domingo por la noche, se acercó a mi casa para verme y ya que aún no tenia timbre, yo ya estaba acostado ya que el lunes siguiente empezaba en mi nuevo trabajo y no la oí llamarme… ¡Que error! ¡Que gran error de mi parte! Estaba lejos de saber lo que pasaba en realidad, algo grave le acaba de suceder a mi Teresita y yo acusándola de querer utilizarme…


Primera disputa

Al paso de los días empezaba a arrepentirme de haberla dejado y la extrañaba. Al cabo de una semana, decidí hablar con ella y entonces me conto lo que le había pasado: Su expareja que seguía viviendo en la casa conjunta a la suya la había pegado, ya me había hablado de los maltratos de Rudolf, un Nórdico corpulento, alto rubio con ideas Neonazi…Siempre me pregunte que una mujer como Teresa hacia con tal hombre…




 
El caso es que aquel domingo me buscaba por eso, necesitaba ayuda, refugiarse, un testigo y por mis malos pensamientos, mi incomprensión Teresa se encontró sola antes los acontecimiento. Le denuncio y la policía se lo llevo preso…Algo parecido a lo que me había pasado con Natalia 2 años antes menos que yo era inocente…
Teresa estaba destrozada, sola y sentía abandonado por su “mejor amigo”…”yo”
Me sentía frustrado y avergonzado por no haber reaccionado en su debido tiempo.
La reacción de teresa fue la siguiente:
    -“¿quería estar solo? ¡Pues ahora soy yo la que no quiere saber nada de ti!” me dijo enfadada.
Ahora Teresa era la que no quería saber de mí y eso fue cuando tome conciencia de lo que sentía por ella. “No hay mas amor eterno que el rechazado” se suele decir. No quería que se fuera, no soportaba perderla. Sentimiento algo egoísta de mi parte considerando que yo mismo estaba dispuesto a dejarla una semana antes…sin embargo ella parecía aceptar mi decisión y ella pretendía que aceptara la suya de no querer verme más…En el fondo me sentía culpable y solo quería que me perdonaran pero sin embargo cometí un grave error…


Empecé a deprimirme y tomar una cerveza tras otra y al poco tiempo ya se empezaban a hacer sentir los efectos del alcohol. La llamaba, ella me colgaba y volvía a llamar sin parar. Las chicas que trabajaban con ellas contestaban por ellas y las mandaba a paseo entre llantos…

Al día siguiente, ya más tranquilo y…lleno de arrepentimiento chatee un rato Con Teresa, hablamos de lo sucedido, ella seguía sin querer verme y yo ya estaba dispuesto a rendirme y dejarlo…Sin embargo, mientras paseaba en el paseo marítimo de Almería, ella me llamo, quería verme…evidentemente, yo llegue corriendo, hablamos y nos reconciliamos…Yo estaba dispuesto a ayudarla en todo lo que podía en su lucha con aquel hombre que le había hecho tanto daño. Era un “amour courtois “que sentía por Teresa y ese amor fraternal que me ofrecía era para mí más que suficiente…

 






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